
Síndrome metabólico-cognitivo: nutracéuticos y salud de precisión para proteger metabolismo y cerebro
4 de febrero de 2026
La reciente publicación de las nuevas guías alimentarias ha generado una rápida reacción en el ámbito sanitario. Sociedades científicas, medios especializados y profesionales de la salud se hacen eco de sus mensajes, a menudo trasladándolos de forma directa al discurso clínico. Sin embargo, este momento requiere algo más que adhesión o rechazo inmediato: exige una lectura crítica desde la evidencia científica actual y desde la realidad asistencial.
Las guías alimentarias se diseñan con un objetivo claro de salud pública. Pretenden orientar a la población general y establecer marcos comunes de referencia. El problema surge cuando estas recomendaciones poblacionales se interpretan como si fueran prescripciones clínicas universales, aplicables sin matices a individuos con contextos metabólicos, genéticos y clínicos muy distintos.
Uno de los aspectos más problemáticos de muchas guías modernas es su ambigüedad operativa. Se formulan recomendaciones amplias, prudentes en el lenguaje, pero poco precisas en su aplicación clínica. Se habla de patrones “saludables” sin definir para quién, en qué contexto fisiopatológico ni con qué criterios de seguimiento. Esta ambigüedad genera un efecto bien conocido en consulta: si el paciente no mejora, el foco se desplaza hacia la adherencia, rara vez hacia la idoneidad de la recomendación.
Desde la práctica clínica, los profesionales de la salud observamos con frecuencia que pacientes que siguen correctamente las guías alimentarias no experimentan la respuesta esperada, e incluso pueden presentar empeoramiento de determinados marcadores. Este fenómeno no es anecdótico y está ampliamente respaldado por la literatura científica: la respuesta a la dieta muestra una alta variabilidad interindividual.
La nutrición de precisión ofrece un marco sólido para comprender esta realidad. Tal como se recoge en la definición estratégica del National Institutes of Health, la nutrición de precisión considera de forma integrada múltiples niveles de influencia, incluyendo hábitos dietéticos, genética, estado de salud, microbiota, metabolismo, entorno alimentario, actividad física y factores psicosociales. Desde esta perspectiva, el enfoque “one-size-fits-all” resulta insuficiente para abordar la complejidad real del ser humano.
Desde la Sociedad Española de Salud de Precisión (SESAP) defendemos que este no es un debate ideológico, sino metodológico. Las guías alimentarias no deben desaparecer ni ser confrontadas de forma simplista, pero sí reubicadas en su papel correcto: el de marco poblacional de referencia, no el de protocolo clínico cerrado. La nutrición de precisión no contradice las guías; las contextualiza, las limita y, cuando es necesario, las adapta.
Otro elemento clave es la tendencia a confundir consenso institucional con evidencia definitiva. Las guías son, por naturaleza, documentos conservadores, resultado de procesos largos y complejos. La ciencia, sin embargo, avanza más rápido. Cuando las guías se presentan como el punto final del conocimiento nutricional y no como una fotografía temporal, se corre el riesgo de frenar la innovación clínica y de empobrecer el juicio profesional.
Para los profesionales de la salud, la responsabilidad es clara. No se trata de seguir o no seguir guías, sino de interpretarlas con criterio clínico, integrando biomarcadores, evolución del paciente y capacidad de respuesta individual. La pregunta relevante ya no es únicamente qué debería comer la población, sino qué necesita esta persona concreta, en este momento concreto, para mejorar su salud.
En este sentido, las nuevas guías alimentarias representan una oportunidad. No para cerrar el debate, sino para abrirlo con mayor rigor. Integrar salud pública y nutrición de precisión no es una opción futura, sino una necesidad presente si aspiramos a una práctica clínica más eficaz, honesta y centrada en la persona.
Desde SESAP apostamos por un modelo en el que las guías informen, pero no sustituyan, el criterio profesional. Un modelo en el que la nutrición deje de ser una recomendación genérica y pase a ser una herramienta terapéutica basada en datos, contexto y evidencia.
Fuentes
Nicastro H. Rationale for Precision Nutrition. National Institutes of Health, Office of Nutrition Research. 1040-Nicastro
Collins FS. 2020–2030 Strategic Plan for NIH Nutrition Research. National Institutes of Health.
Zeevi D. et al. Personalized Nutrition by Prediction of Glycemic Responses. Cell. 2015;163:1079–1094.
Berry SE et al. Human postprandial responses to food and potential for precision nutrition. Nature Medicine. 2020;26:964–973.
